El otro día, dentro de la formación de Mares Doulas
salió una pregunta. Era algo así como si debemos solo cuidar a nuestros hijos o
también debemos ser sus maestros.
Les tenemos que enseñar o dejar que aprendan solos?
Yo pensé que sí enseño a mi hija. Pero luego me di cuenta que hay muchos
matices.
Mi hija aprende de mi a partir de la observación. Aprende
a cocinar porqué siempre está sentada encima del mármol viendo como limpio,
corto, preparo las comidas, y dejo que me ayude a mezclar, cambiar de
recipiente, y ahora que va a cumplir 2 años le doy el cuchillo de la
mantequilla porqué me pedía cortar.
Aprende a doblar la ropa (mas a desdoblar que a
doblar) porqué me ve haciéndolo todas las semanas y ella también quiere
intentarlo.
Aprende a barrer porqué tiene una escoba para ella
y corre a buscarla cada vez que me ve.
Aprende sobre los animales cuando los vemos y no
porqué le de ninguna clase sino porqué le digo: mira las vacas que bonitas, ves?
te has fijado como mastican? y ella corre a darles hierba y lo que haga falta.
Para mi eso es un aprendizaje respetuoso, porqué no
intento obligarla a aprender nada por la fuerza. Si le interesa lo que ve lo
aprende, sino no.

Después de reflexionar un poco sobre el tema, el
lunes vino mi padre, vio que ella lo estaba dibujando (bueno, con sus apenas
dos años el dibujo no era muy parecido, pero ya tenia la intención de dibujar
al abuelo) así que él se sentó y le dijo: ven, yo te voy a enseñar como se
dibuja, ves así así, tienes que hacerlo de esa forma ves? no no, así no se
hace, yo te digo como.
Luego como va a cumplir dos años dijo: ven, yo te
enseño como se ponen los dedos para hacer un dos. Y aunque ella se enfadaba y
no entendía porqué necesitaba cerrar los dedos, él le cogía fuerte la
mano para doblar sus deditos, y así un buen rato pero no lo consiguió.
Él sentía la necesidad de "enseñar al que no
sabe". Así nos enseñó a nosotros, con el: "tu calla y observa",
"tu como vas a saber como son las cosas, yo lo sé mejor, escúchame bien
que aprenderás"
Últimamente escucho mucho que todo es correcto o
valido, que no hay manera mejor de criar. Lo respeto, pero.... algo me
dice que no, que no todo esta bien y que no todo es lo mismo. Yo con mis
mas de treinta años sigo sin preguntar y sin dar mi opinión en público, porqué
lo que yo pensara no valía, y aunque yo veía que lo que decía tenia mucho mas
sentido que lo que decía él, él no quería ni siquiera escuchar mis conclusiones
ni mis aprendizajes.
A mi esa forma de aprender me a traído inseguridad,
inseguridad en mi misma, me ha alejado de mis instintos, de mi intuición, ha
minado mi capacidad para explicarme porqué aún hoy si alguien me pregunta me
puedo bloquear. Si sé algo pero alguien me dice algo diferente siempre dudo,
creo que seguramente estoy equivocada y el otro tiene la respuesta correcta. Si
estoy con mucha gente siento que no hace falta que diga nada porqué lo que yo
tenga que decir a nadie le va a interesar y solo les voy a hacer perder el
tiempo.

Creo también que esa manera de educar, es una arma
de doble filo. Porqué sobre el "educador" recae una gran
responsabilidad! Que duro tener que ser el que enseña todo, el que tiene la
verdad absoluta, el que no duda de su saber. Aunque bueno, tengo la sospecha
que en el caso de mi padre, el no tener que aprender nada nuevo, no
cuestionarte las cosas, le está perfecto.
Yo prefiero que mi hija aprenda por amor, por
placer, por su propia curiosidad, por las ganas de saber mas y mas. Que aprenda
moviendo, experimentando, observando, tocando, oliendo, escuchando,
sintiendo.
Y como con la comida, al final nos va a dar una
sorpresa a todos y va a ser feliz haciendo lo que hace y sabiendo lo que
sabe.