miércoles, 22 de mayo de 2013

Debemos ser maestros de nuestros hijos?


El otro día, dentro de la formación de Mares Doulas salió una pregunta. Era algo así como si debemos solo cuidar a nuestros hijos o también debemos ser sus maestros. 

Les tenemos que enseñar o dejar que aprendan solos? Yo pensé que sí enseño a mi hija. Pero luego me di cuenta que hay muchos matices. 

Mi hija aprende de mi a partir de la observación. Aprende a cocinar porqué siempre está sentada encima del mármol viendo como limpio, corto, preparo las comidas, y dejo que me ayude a mezclar, cambiar de recipiente, y ahora que va a cumplir 2 años le doy el cuchillo de la mantequilla porqué me pedía cortar.

Aprende a doblar la ropa (mas a desdoblar que a doblar) porqué me ve haciéndolo todas las semanas y ella también quiere intentarlo. 

Aprende a barrer porqué tiene una escoba para ella y corre a buscarla cada vez que me ve. 

Aprende sobre los animales cuando los vemos y no porqué le de ninguna clase sino porqué le digo: mira las vacas que bonitas, ves? te has fijado como mastican? y ella corre a darles hierba y lo que haga falta.



Para mi eso es un aprendizaje respetuoso, porqué no intento obligarla a aprender nada por la fuerza. Si le interesa lo que ve lo aprende, sino no. 

Siempre la hemos dejado comer sola, lo que quisiera y la cantidad que deseara. Algo que a mi me parece lógico de hacer pero que se venden libros para contar como hacerlo porqué no debe de ser tan evidente. No la enseñamos a comer con cuchara a pesar de la mirada preocupada de abuelos y amigos, pero ahora come de todo y sabe usar el tenedor y la cuchara muy bien. Los abuelos dicen que tenemos suerte. Yo creo que comer por placer ayuda a que queramos probar mas y mas sabores y que tengamos mucha variedad en nuestra dieta.  

Después de reflexionar un poco sobre el tema, el lunes vino mi padre, vio que ella lo estaba dibujando (bueno, con sus apenas dos años el dibujo no era muy parecido, pero ya tenia la intención de dibujar al abuelo) así que él se sentó y le dijo: ven, yo te voy a enseñar como se dibuja, ves así así, tienes que hacerlo de esa forma ves? no no, así no se hace, yo te digo como.

Luego como va a cumplir dos años dijo: ven, yo te enseño como se ponen los dedos para hacer un dos. Y aunque ella se enfadaba y no entendía  porqué necesitaba cerrar los dedos, él le cogía fuerte la mano para doblar sus deditos, y así un buen rato pero no lo consiguió.  

Él sentía la necesidad de "enseñar al que no sabe". Así nos enseñó a nosotros, con el: "tu calla y observa", "tu como vas a saber como son las cosas, yo lo sé mejor, escúchame bien que aprenderás"

Últimamente escucho mucho que todo es correcto o valido, que no hay manera mejor de criar.  Lo respeto, pero.... algo me dice que no, que no todo esta bien y que no todo es lo mismo.  Yo con mis mas de treinta años sigo sin preguntar y sin dar mi opinión en público, porqué lo que yo pensara no valía, y aunque yo veía que lo que decía tenia mucho mas sentido que lo que decía él, él no quería ni siquiera escuchar mis conclusiones ni mis aprendizajes. 

A mi esa forma de aprender me a traído inseguridad, inseguridad en mi misma, me ha alejado de mis instintos, de mi intuición, ha minado mi capacidad para explicarme porqué aún hoy si alguien me pregunta me puedo bloquear. Si sé algo pero alguien me dice algo diferente siempre dudo, creo que seguramente estoy equivocada y el otro tiene la respuesta correcta. Si estoy con mucha gente siento que no hace falta que diga nada porqué lo que yo tenga que decir a nadie le va a interesar y solo les voy a hacer perder el tiempo. 

Y es erróneo! si sé muchas cosas, si se explicarlas, si interesan,... poco a poco todo eso va cambiando. Mi embarazo fue un punto y aparte. Seguramente mi hija vino con algo incorporado para que yo pudiera aprender de una forma diferente. Y nació en mi la curiosidad, el "y porqué", el querer saber mas y mas, el tener opinión propia y luchar por lo que creo. Sigo sin hablar en público, pero las cosas son distintas. 
Creo también que esa manera de educar, es una arma de doble filo. Porqué sobre el "educador" recae una gran responsabilidad! Que duro tener que ser el que enseña todo, el que tiene la verdad absoluta, el que no duda de su saber. Aunque bueno, tengo la sospecha que en el caso de mi padre, el no tener que aprender nada nuevo, no cuestionarte las cosas, le está perfecto. 

Yo prefiero que mi hija aprenda por amor, por placer, por su propia curiosidad, por las ganas de saber mas y mas. Que aprenda moviendo, experimentando, observando, tocando, oliendo, escuchando, sintiendo. 

Y como con la comida, al final nos va a dar una sorpresa a todos y va a ser feliz haciendo lo que hace y sabiendo lo que sabe. 



4 comentarios:

  1. Me siento muy identificada con lo que cuentas. Gracias a ellos vamos a poder aprender de verdad, a ganar esa confianza y esa seguridad que nuestro aprendizaje de niñas no nos ha sabido dar, a cuestionarnos todo aquello que creiamos cómo cierto e inamovible..Nuestros hijos son los verdaderos maestros, de si mismos y de sus padres.

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  2. gracias! así es. Si pienso en todo lo que me ha enseñado mi hija y en todo lo que soy gracias a ella... para mi es un lujo poderme dar cuenta de esto.

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  3. Hola! pasaba a conocerte y me ha gustado muchisimo tu punto de vista que siento comparto, siento que debemos dar el espacio a que ellos exploren y experimenten por ellos mismos las cosas, que puedan elegir lo que realmente les interesa y quieren aprender por amor y pasión. Me ha encantado realmente lo que has escrito.

    millones de besitos

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  4. Me encanta... acabo de entrar por primera vez en tu blog y creo que hay mucha razón en lo que escribes.

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